Años antes, yo no paraba.
Para entender ese "no", tengo que llevarte atrás.
Me pasé la vida trabajando de guía turística. Jornadas sin fin, dormir poco, comer lo que hubiera en cada ciudad.
El cuerpo llevaba tiempo avisando. Yo no lo escuchaba.
Primero fueron las digestiones. Un día estreñida, otro con diarrea. Fui al médico, me hizo pruebas y me dijo que estaba bien.
Luego vino la hinchazón. Todo lo que comía me hinchaba. Volví. «Todo normal, usted está bien.»
Después, la fatiga y el cansancio. Me hicieron las analíticas. Otra vez dentro del rango. Otra vez, usted está bien.
Empecé a pensar que era normal.
Que a lo mejor estaba exagerando.
Que tenía que acostumbrarme.
Que sería el estrés, o la edad, o cualquier otra cosa.
Pero por dentro yo lo sabía. No estaba bien.
Hasta que un día, todo aquello me pasó factura.